Ensayo
El hombre pobre, no carece
de oportunidades, pues las oportunidades son las mismas para todos, el hombre
pobre carece de reflexión y esta impide el razonamiento para la toma de
decisiones, el pensamiento se forja desde el hogar , muchas veces las
ideologías son heredadas, curiosamente no solo de generaciones familiares, sino
también culturales, he de ahí donde surgen las diferencias en el deseo de
progreso y el “estancamiento” por asi decirlo, actualmente abundan más los hombres cegados y
conformes a la supervivencia que los hombres con una visión innovadora y
deseosa al cambio y el progreso, aquí solo hay una respuesta a eso, se vive en
gregarismo, los pensamientos son gregaristas, la modalidad de pensamientos es
conformista y transcultural y todos sabemos que la rebelión a éste es lo que
hace la diferencia, el buscar otros caminos aumenta nuestras posibilidades de
descubrir y adquirir cosas nuevas, basta con dar el primer paso y estar
dispuesto a arriesgar lo que se tiene.
Actualmente se puede
observar que existe un desequilibrio entre ricos y pobres, los ricos son cada
vez más ricos y los pobres cada vez más pobres, y todos estos en una misma
proporción, la clase media ya no es mayoría en algunas sociedades. Otro de los
factores por los cuales quizá no abunden las personas ricas puede ser porque la
riqueza o altos ingresos económicos representan poder o superioridad ante la
gran cantidad de subordinados, por tanto a la élite no le es conveniente que se igualen las riquezas de
ellos con las de otros, de esta forma el poder también disminuye para los que
ya lo poseen. Las personas con bajos ingresos siguen creyendo que el progresar
económicamente y poseer riqueza es meramente misterio, pero los grandes
personajes elitistas saben que no es así, el misterio ha sido descubierto y el
secreto revelado, pero solo unos cuantos los han utilizado, pues como bien da a
entender la lectura, la riqueza se debe buscar, y crece dondequiera que el
hombre ejerce energía, y como bien se dice, el que anhela riqueza, la buscará y
la tendrá, pero ésta nunca llegara caída del cielo. La actualidad es
desequilibrada porque los pobres siguen esperando con excesiva fe que el oro efectivamente
caiga del cielo y llegue a las puertas de sus casas, me atrevo a decir que si
esto llegara a pasar no tardarían mucho en regresar a su ciclo de pobreza, es
una de dos formas, si tuvieran el oro caído del cielo y sintieran temor a
perderlo pues serian prácticamente igual de pobres y aun peor, prisioneros, y
si se dispusieran a gastar lo más que pudieran en satisfacer sus “necesidades”
lo gastarían en un abrir y cerrar de ojos, y aun peor, en cosas que ni siquiera
son indispensables en sus vidas. Muchos llegan a confundir las necesidades con
los deseos, a esta altura ya es momento de que aceptemos que este es
precisamente el trabajo de los medios publicitarios y la mercadotecnia, si el
ser se dispusiera a hacer una lista de lo que usualmente compra y otra de lo que
necesita para vivir podría darse cuenta que se ahorraría una gran cantidad de
dinero que podría estar invirtiendo en otra fuente que le proveería más
ingresos, incluso le permitiría gozar de más lujos, pero por naturaleza todo
humano busca satisfacer sus deseos, siempre viene la tipica frase, “Me voy a
morir algún día”, y cree que la felicidad consiste en gastar más de lo que se
tiene día tras día para satisfacer algo que no proveerá nada, una satisfacción
momentánea, porque supuestamente la felicidad es disfrutar de pequeños
momentos, me rehúso a ese pensamiento, la felicidad es la satisfacción de haber
superado los obstáculos para construir momentos duraderos, la satisfacción es
el producto de la superación de adversidades, no más que eso mismo.
A todo hombre en algún
momento de su vida se le han llegado a presentar oportunidades, muchas han sido
aprovechadas, muchas se han dejado ir consiente e incluso inconscientemente, y
esque el hombre como tal es necio y conformista por naturaleza, todo parte del
pensamiento transcultural que mencione ya anteriormente, si se contrastan los
hombres de décadas pasadas con los actuales podemos encontrar cierto parecido
en cuanto a necedad, pero tratándose de éste, el futuro actual, se justifica el
hecho de que la personalidad de la mayoría de los individuos sea desconfiada,
pues no solo por relatos de fuentes externas se ha visto la perdida brutal de
ingresos a causa de malas inversiones, robo o engaños, sino también
experiencias personales, no necesariamente en inversiones, quizás este sea un
factor del hombre para contenerse a dar el paso al riesgo. Grandes son las
masas que creen que los ricos obtienen sus riquezas por mera suerte, tristemente
viven en una idea equivocada. Se ha tenido una idea errónea del significado de
la suerte, pues como tal no consiste en esperar que por arte de magia los
tesoros se presenten por sí solos, sino se trata de aprovechar las
oportunidades casuales e inesperadas que trae la vida y por consiguiente tener
suerte al tomar buenas decisiones o también se puede referir a suerte el simple
hecho de que se presente una oportunidad deseada, pero una buena decisión es
aprovechar la oportunidad, pues la
oportunidad no desperdicia tiempo con las personas que no están preparados para
aprovecharlas, sino que busca presentarse a otra persona que esté dispuesta.
Todo progreso surge del
deseo mismo de progresar, pues de esta forma el individuo se dispone a buscar
las alternativas a solución a su pobreza y su disposición a sacrificar la
satisfacción de deseos. La prosperidad de una sociedad depende de la
prosperidad financiera individual, y esta solo se consigue si se adopta un
estado de rebelión en el que el individuo note su carencia y desee descubrir y
aplicar las leyes del oro.
El hombre más rico de
Babilonia Algamish nos dijo, “Encontré el camino a la riqueza cuando decidí que
una parte de todo lo que ganaba era mía para ahorrarla. Y así también lo
deberás hacer tú.” La lectura nos habla de que las necesidades humanas se
ajustan al capital que se dispone, por lo tanto, si una décima del salario
total es apartada, el bolsillo encontrará la forma de suplir todas las
necesidades de forma satisfactoria sin necesitar la décima faltante, es parte
del mismo ser encontrar estrategias de supervivencia. Todo el ahorro acumulado
no sirve de nada si se encuentra congelado, no es tesoro si este mismo
aprisiona la libertad del dueño al tener temor de perderlo, solo teme el que no
produce constantemente por lo tanto se deben hacer inversiones adecuadas para
que el oro trabaje por si solo y se reproduzca e incluso sea posible llegar a
triplicarse, claro, se ha sabido de casos en los que se hacen malas
inversiones, por eso se debe pedir consejo al sabio, personas ricas con la
suficiente experiencia que les ha traído el tiempo, es conveniente no invertir
mucho en una sola cosa, pues un rembolso pequeño es mucho más seguro y deseable
que un gran riesgo a la pérdida.
Como conclusión, existen más
pobres que ricos porque el pensamiento
transcultural evita que tomemos iniciativa para lograr la riqueza que deseamos
y como producto del mismo pensamiento la clase baja sigue creyendo en la suerte
como la proveedora casual de ingresos económicos a la puerta de su casa sin
realizar esfuerzo alguno, si los pobres se propusieran elevar sus ingresos económicos
y tomara iniciativa en estar dispuestos a arriesgarse a revelarse y tomar el
camino diferente, muy probablemente se toparian con estos secretos del manejo
de oro, y fácilmente lograrían su propósito, pero el rico debe pasar y superar
diversos obstáculos para ser rico, pues de otra forma no valoraría sus riquezas
y las gastaría en deseos innecesarios, es correcto que una persona sea pobre
para poder ser rica, pues si ponemos como ejemplo el haber heredado, es el
ejemplo perfecto para explicar que eso no significa riqueza, pues por lo
general cuando alguien hereda no dura mucho en perderlo todo. La riqueza se
consigue con el deseo y la iniciativa individual que tiene cada ser y las
oportunidades se presentan de igual forma para todos, solo está en querer
asumir responsabilidad para poder poseer gran tesoro.
Cindy Dorantes.
Bibliografia:
Clason, G. (1994) El hombre mas rico de Babilonia. USA